¿Tenemos control de lo que pensamos?

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La conciencia es un conocimiento de uno mismo que en ocasiones infravaloramos a la hora de evaluar nuestros pensamientos, como diría Descartes “Pienso, luego existo”. Y es que la conciencia es la responsable de muchas de nuestras decisiones ya que es la que nos permite experimentar experiencias, que seamos “conscientes” de lo que nos rodea y de nuestros  pensamientos.

Un nuevo estudio realizado por un grupo de científicos sugiere que no podemos controlar lo que pensamos ni lo que sentimos sobre el mundo que nos rodea ya que el sistema encargado de generar nuestros pensamientos sería una parte de nuestro cerebro que interpreta la información de manera pasiva en torno a condiciones predeterminadas y experiencias pasadas, mientras nosotros no somos partícipes de este compendio químico que se produce en nuestro cerebro, es decir, no controlamos lo que pensamos ni lo que sentimos, sino que tan sólo nos volvemos conscientes de esos pensamientos y sentimientos. ¿Significa eso que estamos viviendo sin saberlo en una versión posmoderna de “La invasión de los ultracuerpos” y que siempre hemos convivido con ello? No.

 Nosotros podemos tomar acción partícipe y decidir en torno a estas condiciones, el problema es que según el estudio, mucho estará determinado por estos procesos químicos. En el fondo es un tema que siempre ha estado candente desde hace años ya que una gran cantidad de enfermedades mentales tienen una base biológica; la importancia de este nuevo estudio además sugiere la posibilidad de combatirlas a través de fármacos.

¿Podemos controlar la conciencia?

La conciencia es un producto del cerebro,  puede ser dividida en dos elementos distintos: por un lado la conciencia de uno mismo y la narratividad o storytelling. En este caso, se refiere sobre todo a la combinación de emociones, recuerdos y pensamientos que construyen nuestra vida y, en cierto modo, el guión de nuestro pasado.

Para poder “controlar” la conciencia en momentos de inestabilidad, podemos recurrir al mindfulness, para que estas técnicas funcionen tenemos que darnos cuenta que no podemos vivir en modo automático, tenemos que ser conscientes de nuestro momento vital y disfrutarlo. Por ejemplo una de las técnicas que más funcionan son las del control de la respiración. Empezar a inspirar y espirar de manera suave, profunda e intentando pensar en el presente, poniendo toda nuestra atención en lo que estamos haciendo sin forzar la garganta. Notaremos varias distracciones a lo largo del ejercicio, pensamientos que nos vienen a la mente sin que nosotros queramos, es en ese momento en que tenemos que discernir los pensamientos que nos preocupan y dejarlos a un lado.

Hay que destacar también que, como comenta la gurú de neurociencia, Elsa Punset, podemos educar las emociones y el comportamiento, por tanto este descubrimiento sobre la conciencia sólo supone el proceso químico y pasivo que genera los pensamientos, no tiene en cuenta la educación y la decisión.

Por tanto ¿tenemos control sobre lo que pensamos? aunque va en contra de la idea de libre albedrío, este estudio viene a decir que, en cierto modo, estamos condicionados, sin embargo, depende de nosotros elegir qué es lo que nos importa y decidir qué hacer con cada pensamiento. ¿Qué os parece a vosotros?

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