La transexualidad ya no es una enfermedad mental para la OMS

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La OMS (Organización Mundial de la Salud) por fin ha declarado la transexualidad fuera de la lista de enfermedades mentales después de más de una década de peticiones por parte de organizaciones LGTBI. Pasa a ser un desorden de la identidad de género como venían reclamando numerosas ONGs y organizaciones a nivel mundial.

Aun así, se mantiene dentro de una clasificación específica de comportamientos sexuales, esta decisión se debe a que en muchos países si el diagnóstico no está en la lista de la OMS tanto el sistema sanitario público como privado no permite reembolsar el tratamiento, impidiendo el acceso directo a la sanidad o la operación de cambio de género a miles de personas.

En el mundo especializado y la psiquiatría y psicología en particular ya lleva mucho tiempo descartado que la transexualidad sea un desorden mental, siendo tratados únicamente problemas asociados socialmente como la depresión o una alta ansiedad así como guías de ayuda psicológica, pero desde luego no como una enfermedad, por desgracia en muchos países en los que no hay suficiente información se sigue estigmatizando a las personas transexuales hoy en día.

La transexualidad ha existido siempre y se presenta desde el nacimiento, pues se trata de personas que han nacido con el sexo equivocado y por tanto es imprescindible reasignar su género en cuanto se detecte el problema, de otro modo una gran mayoría de personas sienten que viven su vida escondiendo su identidad para evitar represalias, lo que genera estrés, malestar y depresión que sigue llevando a miles de personas al suicidio.

La nueva nomenclatura que la OMS exige obligará a atender a todas las personas en sus sistemas sanitarios pero impidiendo que se les trate como personas con problemas mentales. Sin embargo, este paso no es una victoria al 100% pues aún se considera como “incongruencia de género”, lo que no ha sentado demasiado bien a los colectivos transexuales, que aunque celebran el gran avance, siguen viéndolo como insuficiente.

Uno de los grandes problemas históricos del colectivo es la desinformación en cuanto a lo que realmente significa la transexualidad. Hasta los años 80 la gran mayoría de la población occidental repudiaba a estas personas por considerarlas al mismo nivel que criminales o pedófilos, de forma incluso más cruel que a homosexuales y lesbianas en esa época. Por eso es importante la visibilidad del colectivo y que la sociedad esté informada sobre lo que significa ser transexual, como por ejemplo un libro infantil que ha levantado una gran polémica en EEUU por recoger un personaje transexual. Y es que muchas personas siguen vinculando la transexualidad con el sexo explícito o la pornografía, cuando en realidad se trata de visibilizar un colectivo minoritario como en otras épocas hubiese sido el afroamericano por ejemplo y que no tiene nada que ver con el acto sexual sino con la identidad sexual, que es absolutamente distinto.

En cualquier caso se trata de un avance importante que ha tardado más de la cuenta en producirse, quedamos a la espera que cada país impida las terapias de conversión, a las que muchos transexuales son obligados a recurrir en estos países generando en su gran mayoría problemas nerviosos y traumas derivados.

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