Cómo tratar a una persona con trastorno obsesivo compulsivo

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 Las personas que sufren de TOC, el trastorno obsesivo compulsivo, tienen grandes problemas a diario que incluyen ansiedad, pensamientos intrusivos (por los cuales uno mismo repite una serie de ideas perturbándose uno mismo), temores y fobias así como conductas repetitivas que conllevan una obsesión de cara a reducir la ansiedad generada por esos pensamientos.

 Algunos de sus síntomas pueden ser confundidos con otras patologías, por ello es fundamental un diagnóstico diferencial hecho por un especialista para su correcta valoración, además es muy complicado establecer un origen genético de esta enfermedad. Lo que sí se encuentra en la práctica totalidad de los pacientes es la frustración por la imposibilidad de detener una obsesión como puede ser el miedo a contagiarse de algo por medio del contacto humano, mirar una y otra vez algo para comprobar que sigue limpio o bien tener que repetir una palabra sin parar.

 Hay numerosos tipos de terapia que pueden aplicarse así como mediación específica. Lo más importante en primera instancia  para luchar contra el trastorno obsesivo es contar con la suficiente información sobre el origen de su ansiedad y estados de ánimo. Normalmente suele aplicarse medicación en el paciente como pueden ser antidepresivos, inhibidores de la serotonina etc.

 Identificación y destrucción de esos pensamientos intrusivos

 El trastorno obsesivo compulsivo suele presentar sus primeros síntomas en la infancia o adolescencia en forma de rituales y manías. Según Freud, estos rituales pueden tener un origen paterno filial por el cual se establece un pequeño trauma que obliga al niño a buscar una solución mediante la obsesión con la higiene o algún pensamiento recurrente. Aunque se trate de una teoría aceptada generalmente, lo cierto es que no se ha podido demostrar ninguna correlación entre trauma y obsesión en la totalidad de pacientes con TOC, por lo que no podemos generalizar.  

 Entre los tratamientos más recomendados destaca la terapia cognitiva-conductual que ya hemos visto en alguna ocasión por la cual podemos buscar un diagnóstico relacionado con la conducta como puede ser una fobia de algún tipo. Este diagnóstico previo puede ser múltiple o tener distintas capas de trabajo por lo que se realiza un análisis exhaustivo para determinar todos los posibles orígenes y aumentar la eficacia al máximo posible. Entre las los métodos típicos de trabajo, se establece el método socrático entre profesional y paciente, de modo que se intenta descubrir las contradicciones y usos del pensamiento en el propio sujeto, para que éste sea consciente por sí mismo de lo que expresa a un nivel más profundo.

 Por otro lado, la terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR), que consiste en que el paciente se enfrente voluntariamente a la idea temida que le acecha, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, el paciente es alentado a evitar sus rituales con apoyo y medios provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente reclute para asistirle. De esta manera se van reduciendo paulatinamente las conductas intrusivas que uno mismo arremete contra sí mismo.

 Para cualquiera de estas pautas se necesita de un psicólogo especialista que guíe adecuadamente sus procesos para un adecuado tratamiento que lleve al éxito, por tanto es imprescindible dejarse guiar y aconsejar, sobre todo en caso de necesitar de fármacos para ayudar a deshacerse de esta enfermedad.

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