Tres pasos para no dejar las cosas para mañana

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Ya lo hizo famoso Scarlata O’Hara en el libro y después película “Lo que el viento se llevó” cada vez que tenía un problema diciendo el conocido “Mañana será otro día”. Dejar para mañana lo que puedes hacer hoy es una disciplina nada saludable que sin embargo muchos llevamos a cabo más de lo debido. Os mostramos tres pasos para no dejar las cosas para mañana

Todos lo hacemos en mayor o menor medida, cuando tenemos una tarea que nos lleva demasiado tiempo decidimos dejarla para más adelante, lo que puede ser bueno en algunos casos en los que veamos inabarcable una tarea. Sin embargo a la larga nos acabamos resintiendo de esta dejadez.

1-No te dejes llevar por tus emociones

El paso fundamental a tener en cuenta es que ante una avalancha de trabajo tendemos a estresarnos y en esos casos nuestro cuerpo nos pide dejar cosas para el día siguiente lo cual tiene su lado positivo ya que desestresamos nuestro organismo por un tiempo. El problema viene cuando no podemos desconectar y las tareas que hemos dejado para el día siguiente continuan estresándonos de manera indirecta. Para ello es imprescindible una buena gestión de nuestras propias emociones.

Esta parte tiene que ver con la inteligencia emocional y por tanto conlleva identificar las emociones, ser conscientes de ellas, ese es el primer paso. Una vez identificada es fundamental entenderla, lo normal en la mayoría de estos casos es que tengas estrés o enfado contigo mismo o bien que desees relajarte, como ya sabes la razón de esa sensación tienes que decidir el grado de necesidad que tienes, es posible que estés en un punto de no retorno y necesites descansar, hazlo en ese caso, tu salud está por encima de todo. Pero en cambio si ves que si lo que realices hoy va a hacer que mañana no tengas tanto trabajo o tus niveles de estrés van a bajar si terminas esa tarea hoy intenta concentrarte, tómate un descanso y vuelve a la carga con energías recuperadas, sin embargo no te obligues en exceso a ti mismo a hacer algo que no quieres, descansa aunque sea necesario diez minutos por cada hora, de esta forma serás mucho más productivo que trabajando sin parar para acabar antes.

2-Planifica tu meta en pequeñas secciones

Uno de los problemas más comunes a la hora de realizar tareas es que no planificamos bien. Si dividimos nuestra tarea en pequeñas secciones que varíen en cuanto a temática no sólo seremos más eficaces y rápidos sino que nos ayudarán a tener una imagen conjunta de lo que tenemos que hacer. Escribe este plan y anótalo por tareas de manera que de alguna forma tengas una guía paso a paso de las acciones que vayas a realizar.

Si además puedes añadir los obstáculos que te vas a encontrar (si las conoces, o los problemas que pueden salir). Para cada problema, escribe también una pequeña táctica para solventarlo, si encima puedes contar con ayuda de alguien mejor que mejor. Nunca pierdas la oportunidad de pedir ayuda, ganarás en tiempo y salud mental.

3-Lánzate a ello

Después de toda esta preparación ha llegado la hora de lanzarte a la tarea. Ahora estás mucho más preparado para realizarla de manera eficaz aunque hayas “perdido” el tiempo organizándote (ten en cuenta que esta misma organización la podrás extrapolar a otras tareas a partir de ahora sin que apenas emplees tiempo).

Si necesitas tiempo para ti entre medias o un descanso, no dudes en tomartelo pero prioriza tus acciones, un descanso a tiempo incluso te hará sentir bien por todo lo que has realizado hasta el momento y te dará energía suficiente para terminarla.

De la manera que te hemos comentado antes, combate tus ganas de dejarlo pensando en lo bien que te sentirás al terminar la tarea. De esta forma dejarás de procastinar y terminar las cosas sin el estrés adicional que conlleva dejar las cosas para mañana.

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