¿Vemos a la gente más atractiva cuando bebemos alcohol?

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 Seguro que alguna vez hemos oído ese dicho referido a ingerir bebidas alcohólicas, sobre todo el ambientes nocturnos como discotecas o bares. Un supuesto hecho que reza algo así como que “cuanto más bebemos más atractiva vemos a la gente.” ¿Tiene esto siquiera una base científica o es pura sensación debido a la desinhibición que provoca el alcohol? Hoy vamos a profundizar en estas creencias y derribar ciertos mitos que siguen presentes en nuestra sociedad.

 Nos ponemos en situación. Estamos en un bar con una persona con la que hemos quedado a través de una aplicación móvil. Estamos conociéndonos simplemente y sólo nos interesa del otro lo que tiene que decirnos, el físico es algo que a priori, no nos llama especialmente la atención de nuestra cita, sin embargo la magia poco a poco se va dando conforme vamos bebiendo, vemos a esa persona cada vez más atractiva a la vez que la situación se vuelve cada vez más borrosa.

Nuestra percepción ha modificado nuestro entorno y la forma en que percibimos a nuestro interlocutor. En inglés hay una acepción que identifica este momento y que podríamos traducir como “visión cervezera” (Beer goggles). Se trata de un momento en que debido a la influencia del alcohol en nuestro organismo vemos a alguien cada vez más atractivo y hay un estudio realizado en Reino Unido por la Universidad Edge Hill que parece traer un poco de luz ante una propuesta tan subjetiva como esta de la percepción cuando estamos algo tocados por el alcohol.

Para ello, en este estudio encuestaron a 120 participantes, la mitad sobrios y la otra ebrios mediante una serie de ejercicios que medían su concentración y percepción mientras se les enseñaban cara consideradas bellas a la vez en el ordenador. Según los resultados, las personas sobrias tenían un mayor grado de purga respecto a lo que les gusta o no mientras que las que estaban ebrias tenían dificultades para discernir cuál era la que les resultaba atractiva. Es más, cuanto más atención ponían en un objeto que no era en principio de su agrado más tendían a acabar viéndolo como algo atractivo e interesante.

La conclusión que podemos sacar sigue ofreciendo numerosas dudas respecto a la subjetividad de cada uno. Pero está claro que la psicología también interviene de cara a que veamos una persona más atractiva ya que dependiendo de una serie de factores podemos ver como más atractiva a una persona aún sin notarlo. Por un lado, su discurso puede tener un factor clave en este hecho. Tendemos a ver como más interesantes a aquellos que tienen un discurso similar a nosotros, del mismo modo, el carisma también hace ganar puntos, lo que añadido a este “efecto pseudocientífico” que genera el alcohol, podemos decir que la seducción se basa en varios elementos tanto psicológicos como biológicos.

 ¿Cómo nuestra seguridad influye en nuestra felicidad?

 A raíz de todo ello, podemos sentirnos más seguros de nosotros mismos o menos. Muchas personas que no se ven atractivas tienden a tener mayor inseguridad, sin embargo estos sentimientos de derrota no se corresponden con la realidad. Es decir, nos saboteamos a nosotros mismos por cómo pensamos que nos ven los demás.

 Según varios estudios, esta inseguridad basada en cómo nos percibimos a nosotros mismos también varía según nuestro género. Por ello los hombres guapos se sienten mejor y son un poco más felices que los que no lo son y sin embargo la cosa cambia cuando se habla de mujeres, probablemente por ciertos estigmas sociales arraigados las mujeres guapas suelen sentirse más infelices que las que se consideran a si mismas como menos atractivas.

 A pesar de ello, es importante declarar que la felicidad mucho más relacionada con lo que somos capaces de conseguir y para ello la autoestima y la inteligencia emocional juegan un papel fundamental.

 ¿Vemos a la gente más atractiva cuando bebemos alcohol? Según los diversos estudios realizados, sí que tiene cierta importancia el grado de ebriedad que tengamos con lo abiertos que estamos a otras personas y lo bien que nos caen. Por eso muchas veces incluso vemos a nuestros jefes de una manera más suave o con cierta empatía cuando hemos bebido un par de cervezas pero eso no significa que al día siguiente les sigamos viendo de esa manera.

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