Vencer la pereza

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 Pereza, desmotivación, pocas ganas de hacer nada… Todos hemos sentido alguna vez esa sensación de no querer hacer algo ya sea por cansancio o apetencia. Se trata de un sentimiento que no nos aporta nada bueno y nos inclina al inmovilismo y sobre todo, nos puede llevar a una espiral de desgana que puede convertirse en algo habitual. Hoy os vamos a dar una serie de estrategias para vencer la pereza.

Posponer lo que nos incomoda es una práctica que llevamos a cabo casi sin darnos cuenta, este hecho de procrastinar suele llevarnos a sentir culpabilidad después por no haber hecho lo que debíamos y es probablemente uno de las peores sensaciones que podemos tener, mucho peor todavía es cuando lo convertimos en una rutina por la que el sentimiento de culpa desaparece y, simplemente, nos empieza a dar igual lo que no hacemos.

Un paso fundamental es saber y ser conscientes de lo que nos incomoda, ¿llevar a cabo una tarea concreta en el trabajo? ¿quedar con un amigo? ¿ir a un compromiso?. Una vez identificado debemos preguntarnos qué es lo que nos da pereza realmente ¿es el hecho de salir de casa? ¿el aburrimiento de la tarea en concreto? ¿o es que el amigo ese nos cae mal? Dependiendo de ello tendremos que actuar de una manera u otra. Por ejemplo, en tareas relacionadas con el trabajo es importante pensar en una recompensa y, sobre todo, poner el enfoque en el trabajo, es decir, no distraernos con el móvil o navegando por Internet sino centrarnos en la tarea para terminarla lo antes posible y ser más productivos. Esto suena fácil pero a la hora de la verdad puede resultarnos difícil centrarnos en algo que no nos gusta o nos aporta nada. Por ello una estrategia que suele funcionar es la de la recompensa. “Si termino esta tarea hoy esta noche cenaré eso que tanto me apetece, o bien compraré eso que tanto me apetece en Amazon”.

Sea cual sea lo que nos haga procrastinar necesitamos una recompensa para motivarnos. ¿Por qué? Porque no hacer las cosas que no nos gustan nos da placer y por tanto debemos compensar esa sensación por otra para llevar a buen puerto esa tarea y dejar atrás la pereza.

Por tanto ante tareas que tengas que hacer y no te apetezcan os recomendamos centraros en ellas e intentar no distraeros o hacer descansos intermedios que os “saquen” de la tarea, ya que os costará más centraros de nuevo más tarde. Terminar tareas además nos dará mayor motivación. Piensa en cómo te sentirás cuando la hayas terminado, una sensación similar a cuando haces ejercicio.

Crear nuevas rutinas

Una de las formas más exitosas para desterrar para siempre la pereza es establecer nuevos hábitos o quitar malas rutinas. Si por ejemplo nos damos cuenta que estamos más perezosos después de haber estado un buen rato ojeando Facebook o vídeos de Youtube quizás lo inteligente es restringir nuestro acceso a redes sociales durante más de diez minutos seguidos.

Pero crear nuevas rutinas conlleva mucho más. La pereza llama a la pereza, por tanto, cuanto más veamos que podemos seguir con nuestra vida sin problemas al ser vago, más nos gustará permanecer en ese estado porque, como decíamos antes, nos da placer no hacer lo que no nos apetece y nos volvemos adictos a esa sensación de tener ratos de placer a base de perder el tiempo y, en cierto punto, no está mal siempre y cuando llevemos un control y sepamos que no podemos vivir constantemente así.

A la hora de generar nuevos hábitos debemos plantearnos nuestra proactividad. Fijar objetivos realistas que nos mantengan ocupados y que nos gusten. Es decir, no tiene ningún sentido apuntarte a clases de baile si no hay una motivación real detrás, en otras palabras, hacer cosas que te hagan ilusión. Aprender idiomas, ir a conciertos o tocar un instrumento. Rellenar tu semana con algunas labores de ocio que te atraigan y siempre que se pueda, ir variando, por ejemplo ir una semana al cine y la siguiente a ver un recital. Otro aspecto importante es la compañía, y es que es mucho más fácil crear una rutina nueva cuando vas con amigos.

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