10 Feb Siempre fuerte, nunca vulnerable: El coste de poder con todo
¿Eres la persona que siempre puede con todo?
¿Te cuesta pedir ayuda o mostrar que algo te supera?
¿Los demás te ven fuerte, pero tú estás agotado por dentro?
Muchas personas han aprendido que ser fuerte es no necesitar a nadie. El problema es que sostener ese rol de forma permanente tiene un coste emocional alto.
¿Cómo se manifiesta este patrón?
• Minimizar el propio malestar
• Restar importancia a lo que duele
• No pedir ayuda aunque se necesite
• Sentirse responsable de todo
• Cansancio emocional acumulado
Desde fuera puede parecer fortaleza. Desde dentro, suele vivirse como soledad emocional.
¿De dónde surge esta dificultad?
En muchos casos, este patrón se construye en contextos donde:
• No había espacio para la vulnerabilidad
• Mostrar emociones no era seguro
• Había que “madurar rápido”
La persona aprende que sentir o necesitar es un problema, y desarrolla una autosuficiencia rígida.
¿Cómo se trabaja en terapia?
Una persona que nunca pide ayuda puede empezar en terapia expresando pequeñas necesidades emocionales en un espacio seguro. Poco a poco, se amplía esta experiencia a su vida cotidiana, comprobando que mostrarse vulnerable no implica perder valor ni control.
El trabajo terapéutico no consiste en “romper” la fortaleza, sino en flexibilizarla:
• Validar la función protectora del rol
• Identificar emociones evitadas
• Aprender a expresar necesidad sin culpa
• Trabajar la autocompasión y la regulación emocional
La verdadera fortaleza incluye poder apoyarse cuando se necesita.