Cómo recordar los sueños con varios trucos

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Hay numerosas teorías sobre por qué soñamos y qué significado le podemos dar a nuestros sueños, pero hay ocasiones en las que no recordamos lo que hemos soñado. En muchos casos pueden ser de ayuda para entender nuestra vida y sentimientos.

Varios trucos para recordar los sueños

Uno de los trucos más conocidos es el de recordar los sueños nada más despertarte, es el momento idóneo en el que aún tienes el sueño cercano. No te muevas ni hagas nada. Mantente en la misma posición en la que estabas e intenta recordar lo que soñaste antes de pensar en otra cosa, cierra los ojos si puedes y reconstruye lo que has soñado.

Si puedes intenta simplemente recordar durante cinco minutos todo el sueño para acto seguido reconstruirlo de manera escrita en un cuaderno. Un diario que nos puede ayudar a recordar e incluso nos puede servir en cierta manera como una narrativa que al cabo del tiempo nos haga cierta ilusión recordar.

También podemos hacer las llamadas “Pruebas de realidad” a lo largo del día como algo habitual, de manera en que nuestro cuerpo se acostumbre a realizar estas acciones para darnos cuenta de si estamos soñando o no. 

Aunque sepamos que estamos despiertos, es importante realizar estas actividades como algo habitual para que así cuando durmamos las repitamos y podamos identificar si estamos en un sueño de manera consciente. 

¿En qué consisten estas “Pruebas de realidad”? Pues principalmente en fijarnos en un objeto y ver que no presenta ninguna incoherencia perceptiva, como en la película “Origen” en la que utilizan el movimiento de una peonza para saber si están o no en un sueño.

En nuestro caso podemos fijarnos en las manecillas de un reloj o bien un libro, si las letras y las manecillas no se comportan de manera extraña o de una forma que no lo harían en la realidad, nos daremos cuenta que estamos soñando.

Cuando somos conscientes de soñar es mucho más sencillo recordar los sueños, por tanto es una técnica muy a tener en cuenta. También la de beber varios vasos de agua antes de acostarnos para despertarnos a mitad de la noche para ir al baño, las personas que se despiertan varias veces tienden a recordar más sus sueños, por tanto es una oportunidad que no debemos olvidar.

Controlar los sueños

Existen también los llamados sueños lúcidos, en los que somos conscientes de que estamos soñando y podemos controlar lo que nos rodea sin despertarnos. Este fenómeno se produce cuando nuestro consciente entra en juego a la vez que estamos soñando, quizás por algún motivo especial que nos haga darnos cuenta que nos encontramos en un sueño.

La lucidez empieza durante las fases REM, concretamente la que realiza movimientos oculares rápidos, durante las cuales los sueños son más vívidos y narrativos. Se cree que la diferencia principal entre los sueños típicos y los lúcidos es que en los segundos hay actividad en el córtex prefrontal dorsolateral.

Para controlar los sueños necesitamos entrenamiento, pues es relativamente complicado hacerlo si se es una persona que tiende a dormir del tirón o no recordar sus sueños, es más sencillo en aquellos que se despiertan varias veces a lo largo de la noche.

Hay que tener en cuenta que al principio tendremos varios efectos secundarios habituales de los sueños lúcidos que consisten en una falsa sensación de haber despertado pero estar dentro de otro sueño.

Uno de los errores más frecuentes que cometemos cuando esto sucede es el de intentar reconducir el sueño a lo que queremos que suceda, sobre todo si se trata de una pesadilla. Lo mejor que podemos hacer en ese momento es dejarnos llevar por nuestro subconsciente, salir del habitáculo en concreto que nos atemorizaba y seguir recorriendo ese sueño sin alterar más que nuestra dirección. 

De esta manera, estaremos explorando nuestro subconsciente sin alterar lo que hay a nuestro alrededor, lo que puede ser muy productivo a la hora de autoanalizar qué es lo que nos da miedo, lo que queremos o simplemente lo que sentimos en ese momento. Además los sueños lúcidos son más fáciles de recordar al despertar.

Hay maneras de inducirnos dentro de un sueño lúcido antes de dormir. Según los expertos, cuando estamos cansados podemos entrenar nuestra mente a pensar en una habitación blanca, un lugar onírico que sirva de entrada a los sueños, de esta manera y tras mucho entrenamiento, podremos conseguir que nuestro cuerpo esté dormido mientras nuestra mente divaga en el mundo de los sueños.

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