¿LAS VACACIONES GENERAN UN EFECTO DE EUFORIA TRAS EL CONFINAMIENTO?

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Tras el estado de alarma producido por la Covid-19, se han puesto de manifiesto una serie de cambios que han afectado al bienestar social y emocional de las personas. Estos cambios hacen referencia a una serie de actitudes, comportamientos y síntomas, los cuales han generado en su mayoría un impacto negativo aumentando el malestar psicológico en gran parte de los individuos.

Estos cambios, se engloban en varias dimensiones como puede ser el miedo y ansiedad ante la incertidumbre, la preocupación por contraer una enfermedad grave o por que esta pueda ser contraída por algún ser querido. Desesperanza, soledad y pensamientos negativos ante la situación dada y problemas de trabajo/económicos tras la crisis producida por el estado de alarma, siendo estos aspectos más comunes entre la población más adulta. Por otro lado los sentimientos de irritabilidad y enfado fueron mayormente comunes dentro del rango de menor edad.

Sin embargo, pese a la situación devastadora causada por el coronavirus, se han observado una serie de emociones positivas asociadas al confinamiento. Un porcentaje alto de las personas creyeron haber aprendido a valorar más las actividades de ocio y las relaciones interpersonales, a lo mismo de interesarse más por el futuro y poder disfrutar el tiempo con la familia y amistades. Por lo que ahora cabe preguntarnos, si estos factores positivos han podido potenciar las ganas de viajar y de disfrutar de las vacaciones.

Tras el confinamiento y las restricciones de movilidad debidas al estado de alarma, han aumentado significativamente las ganas de vacaciones, sobre todo entre la población más joven. Esto puede deberse a un efecto rebote y la necesidad inmediata de querer volver lo antes posible a la “normalidad”. Otro de los factores que está influenciando en esta euforia por poder disfrutar de las vacaciones, son las mejoras ocasionadas por los efectos de las vacunas, la disminución progresiva de los contagios y las restricciones cada vez menores que nos acompañan en nuestro día a día.

Por lo que no es de extrañar, que después de un año y medio arrastrando el malestar psicológico ocasionado por la pandemia, creamos que las vacaciones sean ese respiro de tranquilidad y esperanza que nos aproxima cada vez más a cómo eran nuestras vidas antes del coronavirus.

Autora: Elena Eguizabal

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